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‘Jugando por la vida. El Pez en la Luna’, por Zoë Massey

Una propuesta educativa que se basa en las artes expresivas para fomentar la imaginación y la creatividad en los niños.

Hace no mucho, conversando con Georgina, me comentó sobre la edad de su hija. Quedé sorprendida, le dije que no parecía tener hijos de esa edad (esos comentarios sonsos que se me salen con facilidad). Ella me respondió que se mantenía joven porque no había dejado de jugar (no se diga más).

Al Pez en la Luna lo conocí en El Tigre, Cañete. Estábamos en pleno Niño del 2017, el río se había salido y se había llevado este pequeño distrito casi completo. Yo iba a hacer unas fotos, a conocer, a ver cómo sumar a una organización; ellos llegaron llenos de alegría, magia, juego y cuentos para distraer a los niños mientras los padres recibían donaciones, mientras se preocupaban por solucionar el momento que estaban viviendo. Me llamó la atención la facilidad con la que se desenvolvieron y apropiaron del tiempo, risas y espacio.

Goergina (Yoyo) estudió Terapia de Artes Expresivas en Suiza. Es artista visual y su chapa tan bonita le viene de su época de Doctora Bola Roja, cuando iba a hospitales a hacer reír a los pacientes.

El Pez en la Luna es una organización que agrupa educadores, artistas, psicólogos y terapeutas en artes expresivas (y mucho color y alegría). Empezaron el 2008 como un movimiento de arte consciente, buscando sensibilizar a la comunidad. Trabajan con niños, que hoy han perdido el espacio del juego, generándose una necesidad urgente de juego y arte para ellos. Este hermoso espacio, que se da en aquella casa en la que Georgina vio crecer a sus hijos, ofrece desde talleres durante las vacaciones, un nido y también desarrollo en el área corporativa con propuestas creativas para acompañar a las empresas a dar solución a desafíos internos y externos, a través de propuestas con impacto social y medioambiental. Para niños y adultos, adultos que no dejan de ser niños.

Me puse a ver un rato la web del Pez (www.elpezenlaluna.com) y me quedé mirando las fotos de Enrique, Betty (la genio que anda por estos días con ‘mi primer festival’ en su quinta edición, búscalo en Facebook, es otra magia linda), Rafael y Pía. Se siente una alegría tan grande que creo que ese Pez debería volar entre todos nosotros, como una terapia nacional que nos desarme y vuelva a armar. Con energía positiva, creatividad, magia, conciencia social, medioambiental y comunitaria. Todo podría ser muy distinto.

Entrevista: ‘Jugar es sagrado’

Georgina Santibañez (Yoyo), cofundadora y directora creativa de El Pez en la Luna

¿Quién es el Pez en la Luna?
Esos que no dejamos de creer en utopías, los rebeldes que se esfuerzan por ser auténticos, los imperfectos, los desiguales, los que no encajan, los que quieren hacer de este mundo un lugar mejor para vivir, los que nadan contra la corriente para crear nuevas corrientes que se muevan en muchas direcciones, que cambian y transforman. Los niños de todas las edades que defienden su derecho a ser.

¿Cómo nace el Pez y cómo está hoy?
Nació como todo ser vivo, tuvo un tiempo de gestación silenciosa. Enrique y yo construimos un lugar especial, sin saber para qué, ni por qué. Lo creamos de adobe y quincha, con una lagunita y una maloca con un piso suavecito para acoger. No tenía nombre, hasta que un día que estuvo casi listo, terminando una jornada de jardinería, sentados sobre una piedra, le dije a Enrique, ‘¿qué te parece si le ponemos El Pez en la Luna?’. Fue como si alguien me hubiera susurrado el nombre al oído. A Enrique le encantó y así quedó. No sabíamos que íbamos a trabajar con niños, yo quería trabajar con mujeres. Los primeros niños que llegaron se apropiaron del lugar como si hubiera sido construidos para ellos, la casa los estaba esperando. Ahora, cuando me preguntan si trabajo con niños, yo digo que no, yo trabajo con la sociedad.

¿Vivir jugando o jugar para vivir?
Jugar es sagrado, es el impulso de vida, es el eros, el latido de la vida. No existe nada que no haya nacido del juego. Es el encuentro más sincero que podemos tener con el otro, es la distancia más pequeña que existe entre nosotros.

¿Qué es lo que te motiva cada día a seguir jugando?
¡Yo quiero morir viva! Y por eso juego siempre, con todo lo que puedo, especialmente conmigo para no dejarme ‘adulterar’ por la sociedad que te dice que para que te tomen en serio debes ser seria, que si te ríes mucho te creerán tonta y te tomarán el pelo. Ser tonto es lo más difícil de aprender.

En el último año has viajado a varios lugares del país afectados por distintos motivos (el Niño, el friaje…). ¿Qué has descubierto o aprendido de esto? ¿Ha impactado de alguna manera al Pez en la Luna?
Este año ya nos estamos preparando para el friaje junto con Juguete Pendiente, es algo que no lo vamos a dejar. No tengo palabras para agradecer cada experiencia que he recibido, para agradecer todo lo que ahí hemos vivido.

¿La magia existe?
Vivo con un mago, la magia es parte de mi vida. Existe porque crees, la magia sucede a cada instante.

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